El peletero se acerca al lugar donde estás escondido... te ha visto. Da un respingo e inmediatamente saca su cuchillo y comienza a amenazarte, al tiempo que grita:
– ¡Un Ladrón! ¡Tengo un ladrón en el taller!
Enseguida acuden multitud de artesanos de los talleres cercanos al del peletero, todos armados con cuchillos y palos. Acorralado, apenas tienes espacio para defenderte, y en un abrir y cerrar de ojos los golpes y las cuchilladas se suceden por doquier. Sientes en tus carnes cada uno de los ataques de los enfurecidos artesanos, que se ensañan contigo hasta matarte.